La preocupación por la calidad, eficiencia, productividad y competitividad, que existe hoy en día al interior de las universidades, tanto en el ámbito mundial como local, es el resultado de cambios internos y externos que las han afectado, fundamentalmente en los últimos años. Desde la perspectiva de las políticas educativas mundiales, la calidad de la educación queda determinada por la capacidad que tienen las instituciones para preparar al individuo, destinatario de la educación de tal modo que pueda adaptarse y contribuir al crecimiento y desarrollo económico y social mediante su incorporación al mercado laboral. De aquí surgen, diversas formas de valorar la calidad en función del progreso y de lo moderno, valores incuestionables de la sociedad actual.
En el presente ensayo se esbozan algunos aspectos de consideración sobre la importancia que conlleva la evaluación de la calidad de la gestión y organización de las instituciones de educación superior a través de diversos modelos, bajo la premisa de que hoy una de las preocupaciones fundamentales de la mayoría de los países es el aseguramiento de la calidad de las universidades, tema que se ha convertido en el eje de todos los debates de la educación superior de la última década. Para contextualizar la importancia y objetivo de la evaluación en la gestión y calidad educativa de las instituciones de educación superior se contemplan algunos aspectos de evaluación, acreditación y el beneficio social que estas aportan.
Concluiré el presente ensayo con las consideraciones pertinentes a comentar, relacionadas a las interrogantes que dichas estrategias plantean y por supuesto si nuestra estructura política desde la visión general puede llegar a lograr sus objetivos educativos en materia de calidad en la educación superior.
Desarrollo
Calidad educativa
La educación en México es una política de Estado de la más alta prioridad, que tiene como objetivo construir un país democrático, con alta calidad de vida, dinámico, orgullosamente fiel a sus raíces, pluriétnico, multicultural y con un profundo sentido de la unidad nacional.
La educación de calidad es la que logra resultados que permitan el progreso y la modernización. Elevar la calidad es entonces encontrar los medios necesarios para el logro de los fines. Midiendo los resultados se adecuan los medios pertinentes (Navarro, 1997).
El término calidad, en latín significa "cualidad, manera de ser", su significado castellano es "propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa, que permiten apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie".
En la actualidad la universidad, más que un fin en sí misma, es una institución cuya misión, quehacer y resultados deben estar al servicio del desarrollo armónico e integral del hombre y de la sociedad, por lo que en primer término debe responder y rendir cuenta a la comunidad nacional que la rodea y la sustenta. Ramírez, 1993. Lo anterior nos permite visualizar la importancia de que dicho servicio sea evaluado como institución de educación superior que es. Actualmente existe una justificada y creciente preocupación en relación con la garantía de la calidad, tanto de la universidad como institución, como de sus programas académicos.
Para estas acciones es imprescindible la necesidad de adaptar e innovar sus procesos para adecuarse a las nuevas y siempre cambiantes condiciones del contexto, cumplir con sus renovadas misiones, y convertirse a su vez en organizaciones que aprenden de su propio desempeño.
La Evaluación
En este sentido podemos decir que las instituciones de educación superior han adoptado a la evaluación como un mecanismo más para alcanzar la calidad educativa. En nuestro país algunas instituciones de educación superior se han agrupado a la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior FIMPES donde se establecieron su propios criterios de evaluación con base a: filosofía institucional, propósitos, planeación y efectividad, normatividad, programas educativos entre otros y prevaleciendo el enfoque de análisis y valoración institucional. Otras instituciones nacionales como el Tecnológico de Monterrey que se encuentra asociado a instituciones norteamericanas como es la Asociación de Universidades del Sur de los Estados Unidos SAAC, solo por mencionar algunos ejemplos.
La evaluación ha sido otro mecanismo para buscar la calidad en las instituciones educativas, en México. La Comisión Nacional de Evaluación de la Educación Superior CONAEVA coordina esta actividad a través del Sistema Nacional de Evaluación de la Educación Superior que comprende:
- Autoevaluación (cada institución)
- Evaluación interinstitucional CIEES
- Evaluación del sistema y subsistemas (SESIC, SEIT, COSNET, ANUIES)
- Evaluación del rendimiento de alumnos (CENEVAL) La evaluación de las universidades se ha manejado en algunos aspectos de manera discrecional, no sólo en nuestro país sino también en organismos internacionales.
La Acreditación
De acuerdo con Kells,1989, citado por Zeller(1991, p.136) ,la acreditación es un proceso voluntario (obligatorio en algunos países) ejecutado por pares por medio de agencias, a menudo no gubernamentales, con la finalidad de llevar a cabo al menos dos tareas:
- Contabilizar, sobre una base periódica, los logros alcanzados en términos de las metas de la institución o de la carrera; y
- Determinar el grado en que la institución o la carrera ha satisfecho los estándares o patrones establecidos.
El propósito principal del proceso consiste en fomentar mejoramientos e identificar las instituciones y las carreras que aparecen alcanzando los objetivos establecidos y realizando sus actividades en concordancia con los patrones vigentes.
Es en este contexto que surge la acreditación como un proceso por medio del cual un programa o institución educativa brinda información sobre sus operaciones y logros a un organismo externo que evalúa y juzga, de manera independiente.
La evaluación y la acreditación son procesos relacionados cuya práctica se entrecruza, ya que se acredita conforme y como consecuencia de un proceso de evaluación y seguimiento. La acreditación constituye una constancia de credibilidad por parte de la sociedad y del público demandante de los servicios educativos.
La acreditación periódica de las organizaciones de educación superior, entendida como auto-regulación del sistema universitario o como regulación estatal, es un proceso formal por medio del cual un cuerpo institucional reconocido, generalmente público, evalúa y reconoce que una organización de educación cumple con los estándares pre-establecidos, publicados y aplicables. La especificación de estándares óptimos y factibles y la verificación de su cumplimiento, es un mecanismo eficaz parcialmente para garantizar calidad, pues se realiza periódicamente y a través de estudios de cortes transversales. En general, los periodos son espaciados y entre ellos, es difícil dar seguimiento a los procesos de mejoramiento sugeridos.
Beneficio social
Facundo Díaz Ángel afirma que: “…una educación puede ser de calidad en un determinado tiempo y para un determinado sitio, pero no implica que lo sea en todo sitio o lugar. Todo depende de las necesidades de la sociedad a la cual sirve”.
La educación cuya importancia se pone de presente con relación a las exigencias de un mundo globalizado, es una cuestión de dignidad social. El aporte de la educación en el desarrollo de cada país es condición indispensable para aumentar la riqueza, pero sobre todo para elevar el talento de las personas. Los beneficios que nosotros obtenemos de la calidad educativa y de la gestión institucional de las instituciones de educación superior se ven reflejadas en diversos ámbitos, laboral, cultural y social tanto de manera local como internacional; estos ámbitos han permitido a la sociedad orientar su rumbo hacia nuevos objetivos y metas, ahí la importancia que tiene la calidad educativa y las forma organizativa de las instituciones.
Conclusiones
El trabajo de gestión y los objetivos orientados a la gestión de la calidad educativa así como la evaluación y acreditación institucional no es una tarea fácil ni es posible realizarla en forma individual. Es indispensable trabajar en forma permanente y participativa, creando un sistema de información que retroalimente en forma continua los procesos evaluativos. No deben considerarse solamente los aspectos cuantitativos sino también los cualitativos de forma tal que constituyan verdaderamente un soporte para la planeación institucional con el objetivo de mejorar la calidad de las funciones de la universidad en su contexto social sin olvidar que la evaluación debe ser un proceso abierto, flexible y sobre todo perfectible.
La gestión de la calidad como sistema implica un continuo cuestionamiento y revisión de todo para comprobar si es posible, donde y como, obtener el resultado máximo con menos gastos y mejor rendimiento. No solo hay que comprobar si se hace -todo acertadamente- sino también si -lo acertado- se hace.
