martes 18 de noviembre de 2008

Ensayo: Importancia de la evaluación de la calidad en la gestión y organización de las instituciones de educación superior.

Por Arturo Gómez Arellano


Introducción

La preocupación por la calidad, eficiencia, productividad y competitividad, que existe hoy en día al interior de las universidades, tanto en el ámbito mundial como local, es el resultado de cambios internos y externos que las han afectado, fundamentalmente en los últimos años. Desde la perspectiva de las políticas educativas mundiales, la calidad de la educación queda determinada por la capacidad que tienen las instituciones para preparar al individuo, destinatario de la educación de tal modo que pueda adaptarse y contribuir al crecimiento y desarrollo económico y social mediante su incorporación al mercado laboral. De aquí surgen, diversas formas de valorar la calidad en función del progreso y de lo moderno, valores incuestionables de la sociedad actual.

En el presente ensayo se esbozan algunos aspectos de consideración sobre la importancia que conlleva la evaluación de la calidad de la gestión y organización de las instituciones de educación superior a través de diversos modelos, bajo la premisa de que hoy una de las preocupaciones fundamentales de la mayoría de los países es el aseguramiento de la calidad de las universidades, tema que se ha convertido en el eje de todos los debates de la educación superior de la última década. Para contextualizar la importancia y objetivo de la evaluación en la gestión y calidad educativa de las instituciones de educación superior se contemplan algunos aspectos de evaluación, acreditación y el beneficio social que estas aportan.

Concluiré el presente ensayo con las consideraciones pertinentes a comentar, relacionadas a las interrogantes que dichas estrategias plantean y por supuesto si nuestra estructura política desde la visión general puede llegar a lograr sus objetivos educativos en materia de calidad en la educación superior.


Desarrollo

Calidad educativa

La educación en México es una política de Estado de la más alta prioridad, que tiene como objetivo construir un país democrático, con alta calidad de vida, dinámico, orgullosamente fiel a sus raíces, pluriétnico, multicultural y con un profundo sentido de la unidad nacional.
[1]

La educación de calidad es la que logra resultados que permitan el progreso y la modernización. Elevar la calidad es entonces encontrar los medios necesarios para el logro de los fines. Midiendo los resultados se adecuan los medios pertinentes (Navarro, 1997).

El término calidad, en latín significa "cualidad, manera de ser", su significado castellano es "propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa, que permiten apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie".

En la actualidad la universidad, más que un fin en sí misma, es una institución cuya misión, quehacer y resultados deben estar al servicio del desarrollo armónico e integral del hombre y de la sociedad, por lo que en primer término debe responder y rendir cuenta a la comunidad nacional que la rodea y la sustenta. Ramírez, 1993. Lo anterior nos permite visualizar la importancia de que dicho servicio sea evaluado como institución de educación superior que es. Actualmente existe una justificada y creciente preocupación en relación con la garantía de la calidad, tanto de la universidad como institución, como de sus programas académicos.

Para estas acciones es imprescindible la necesidad de adaptar e innovar sus procesos para adecuarse a las nuevas y siempre cambiantes condiciones del contexto, cumplir con sus renovadas misiones, y convertirse a su vez en organizaciones que aprenden de su propio desempeño.

La Evaluación

Dice Muñoz Izquierdo, 1993 que la investigación sobre la temática de la calidad de la educación desarrolla tareas de análisis y evaluación de los productos o resultados del proceso educativo a través del estudio minucioso de las relaciones entre los insumos y los procesos que se siguen con el fin de orientar convenientemente la formación de recursos humanos para impulsar el desarrollo.

En este sentido podemos decir que las instituciones de educación superior han adoptado a la evaluación como un mecanismo más para alcanzar la calidad educativa. En nuestro país algunas instituciones de educación superior se han agrupado a la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior FIMPES donde se establecieron su propios criterios de evaluación con base a: filosofía institucional, propósitos, planeación y efectividad, normatividad, programas educativos entre otros y prevaleciendo el enfoque de análisis y valoración institucional. Otras instituciones nacionales como el Tecnológico de Monterrey que se encuentra asociado a instituciones norteamericanas como es la Asociación de Universidades del Sur de los Estados Unidos SAAC, solo por mencionar algunos ejemplos.

La evaluación ha sido otro mecanismo para buscar la calidad en las instituciones educativas, en México. La Comisión Nacional de Evaluación de la Educación Superior CONAEVA coordina esta actividad a través del Sistema Nacional de Evaluación de la Educación Superior que comprende:
  • Autoevaluación (cada institución)
  • Evaluación interinstitucional CIEES
  • Evaluación del sistema y subsistemas (SESIC, SEIT, COSNET, ANUIES)
  • Evaluación del rendimiento de alumnos (CENEVAL) La evaluación de las universidades se ha manejado en algunos aspectos de manera discrecional, no sólo en nuestro país sino también en organismos internacionales.

La Acreditación

De acuerdo con Kells,1989, citado por Zeller(1991, p.136) ,la acreditación es un proceso voluntario (obligatorio en algunos países) ejecutado por pares por medio de agencias, a menudo no gubernamentales, con la finalidad de llevar a cabo al menos dos tareas:

  • Contabilizar, sobre una base periódica, los logros alcanzados en términos de las metas de la institución o de la carrera; y
  • Determinar el grado en que la institución o la carrera ha satisfecho los estándares o patrones establecidos.

El propósito principal del proceso consiste en fomentar mejoramientos e identificar las instituciones y las carreras que aparecen alcanzando los objetivos establecidos y realizando sus actividades en concordancia con los patrones vigentes.

Es en este contexto que surge la acreditación como un proceso por medio del cual un programa o institución educativa brinda información sobre sus operaciones y logros a un organismo externo que evalúa y juzga, de manera independiente.

La evaluación y la acreditación son procesos relacionados cuya práctica se entrecruza, ya que se acredita conforme y como consecuencia de un proceso de evaluación y seguimiento. La acreditación constituye una constancia de credibilidad por parte de la sociedad y del público demandante de los servicios educativos.

La acreditación periódica de las organizaciones de educación superior, entendida como auto-regulación del sistema universitario o como regulación estatal, es un proceso formal por medio del cual un cuerpo institucional reconocido, generalmente público, evalúa y reconoce que una organización de educación cumple con los estándares pre-establecidos, publicados y aplicables. La especificación de estándares óptimos y factibles y la verificación de su cumplimiento, es un mecanismo eficaz parcialmente para garantizar calidad, pues se realiza periódicamente y a través de estudios de cortes transversales. En general, los periodos son espaciados y entre ellos, es difícil dar seguimiento a los procesos de mejoramiento sugeridos.

Beneficio social

Facundo Díaz Ángel afirma que: “…una educación puede ser de calidad en un determinado tiempo y para un determinado sitio, pero no implica que lo sea en todo sitio o lugar. Todo depende de las necesidades de la sociedad a la cual sirve”.

[2]

La educación cuya importancia se pone de presente con relación a las exigencias de un mundo globalizado, es una cuestión de dignidad social. El aporte de la educación en el desarrollo de cada país es condición indispensable para aumentar la riqueza, pero sobre todo para elevar el talento de las personas. Los beneficios que nosotros obtenemos de la calidad educativa y de la gestión institucional de las instituciones de educación superior se ven reflejadas en diversos ámbitos, laboral, cultural y social tanto de manera local como internacional; estos ámbitos han permitido a la sociedad orientar su rumbo hacia nuevos objetivos y metas, ahí la importancia que tiene la calidad educativa y las forma organizativa de las instituciones.

Conclusiones

El trabajo de gestión y los objetivos orientados a la gestión de la calidad educativa así como la evaluación y acreditación institucional no es una tarea fácil ni es posible realizarla en forma individual. Es indispensable trabajar en forma permanente y participativa, creando un sistema de información que retroalimente en forma continua los procesos evaluativos. No deben considerarse solamente los aspectos cuantitativos sino también los cualitativos de forma tal que constituyan verdaderamente un soporte para la planeación institucional con el objetivo de mejorar la calidad de las funciones de la universidad en su contexto social sin olvidar que la evaluación debe ser un proceso abierto, flexible y sobre todo perfectible.

La gestión de la calidad como sistema implica un continuo cuestionamiento y revisión de todo para comprobar si es posible, donde y como, obtener el resultado máximo con menos gastos y mejor rendimiento. No solo hay que comprobar si se hace -todo acertadamente- sino también si -lo acertado- se hace.

[1] Plan Nacional de Educación 2006
[2] Facundo Díaz, Ángel H. Op. Cit
Curso: Evaluación Educativa Prof. Titular Josefina San Vicente la Villa.

martes 28 de octubre de 2008

Propuesta de principios éticos y deónticos en la evaluación educativa

Por Arturo Gómez
Introducción

La evaluación es un proceso que permite poner en primer plano nuestros conceptos sobre la sociedad, sobre la educación, y sobre la tarea que realizamos como profesionales. Pero es aún más importante que evaluar y evaluar bien, saber al servicio de que personas y de qué valores se pone la evaluación. Entendamos que la evaluación es más un proceso ético que una actividad técnica. Si evaluar es comprender, es fácil deducir que la evaluación permitirá mejorar la práctica profesional de los docentes y de las instituciones educativas. “Lo importante es potenciar las funciones más ricas de la evaluación (diagnóstico, diálogo, comprensión, mejora, aprendizaje, ayuda) y disminuir las menos deseables (comparación, discriminación, jerarquización)”[1]

Para contextualizar la propuesta de principios éticos y deónticos en la evaluación educativa, definiremos algunos términos que nos ayuden a identificar el punto de partida y el rumbo que tomará la propuesta.

Deontología: ciencia de los deberes o teoría de las normas morales. Aplicada a las profesiones es la disciplina que se ocupa de determinar y regular el conjunto de responsabilidades éticas y morales que surgen en relación con el ejercicio profesional, principalmente en aquellas que tienen repercusión social.
[2]

Ética: del griego ethika, de ethos, ‘comportamiento’, ‘costumbre’, principios o pautas de la conducta humana, “parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”.

En términos coloquiales la ética se ocupa de la moralidad de los actos humanos y la deontología determina los deberes que han de cumplirse en algunas circunstancias sociales y en particular dentro de una profesión.

Moral: es un conjunto de normas establecidas en el seno de una sociedad y como tal ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes. Estas normas actúan en la conducta desde el exterior o desde el inconsciente.

Los actos humanos o del hombre, tienen un cierto valor ontológico independiente del valor moral. El valor ontológico de la conducta humana se refiere al hecho real, a la existencia a la objetividad del acto. El valor moral se encuentra solo en los actos humanos y el valor ontológico se encuentra en ambos actos.

Profesión: se define como la actividad personal puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humana.

Considero pertinente mantener una propuesta de principios éticos y deónticos en la evaluación educativa partiendo de los principios éticos generales.
  • Principio de autonomía: entendido como el derecho de toda persona a decidir por si misma sus acciones con conocimiento de causa. Y el deber correspondiente de cada uno a respetar la autonomía de los demás.
  • Principio de beneficencia: respetar el derecho de toda persona de vivir de acuerdo con su propia concepción de la vida buena, a sus ideales de perfección y felicidad, así como la autonomía para determinar su deber y buscar el bien de los otros en función del bien que ese otro busca para si mismo.
  • El principio de no maleficencia: toda persona tiene derecho a no ser discriminada por consideraciones biológicas (raza, sexo, edad, salud, etc.) y el deber a no hacer daño.
  • Principio de Justicia: el derecho a toda persona a no ser discriminada por consideraciones culturales, ideológicas, políticas, sociales o económicas. El respeto a la diversidad y a la equitativa distribución de beneficios y riesgos entre los miembros de la sociedad.

    Premisa ontológica: “el hombre es persona y en tanto que tal tiene dignidad y no tiene precio”

    Premisa axiológica: “en tanto personas, todos los hombres son iguales y merecen igual consideración y respeto”

Considerando los principios éticos, la propuesta se enfoca a diez puntos que hacen énfasis en los deberes profesionales y como consecuencia la búsqueda de personas con características éticas entendida como aquellas que mantienen principios de honestidad, integralidad en su trabajo, confiabilidad, incorruptible y respetuosas de sus deberes y de los derechos de los demás como si fueran los propios. Se presentan las acciones que encaminen el trabajo profesional dentro del proceso de la evaluación educativa.

Acciones

  • Mantener de manera permanente una conducta profesional intachable, que demuestra y evidencie en todo momento, el pleno cumplimiento de las normas y disposiciones que rigen su relación con su profesión, institución, grupo, individualidades y normativa evaluativa.
  • Una justa y adecuada acción de las actividades y funciones encomendadas, lo cual significa cumplir con acuciosidad y apego a las normas legales y reglamentarias en todos los cometidos inherentes a la profesión, con prescindencia de consideraciones personales o subjetivas y dando siempre privilegio al interés general.
  • Salvaguardar permanentemente la reputación e integridad de la profesión, institución, grupo, equipo o individualidades, identificando y corrigiendo oportunamente errores u omisiones del proceso educativo y evaluativo que puedan ser causa de deterioro de su imagen pública o de la institución, grupo, equipo o individualidades.
  • Actuar con racionalidad e imparcialidad en el ejercicio de las funciones, lo que exige la profesión de todos los medios idóneos de diagnóstico, decisión, seguimiento y control para concretar una gestión eficiente y cuidando siempre de mantener la objetividad y el trato no discriminatorio en las relaciones con todo el medio que rodea el proceso educativo y evaluativo.
  • Mantener una constante actualización de los conocimientos profesionales relacionados a las funciones educativas y evaluativas, así como la permanente atención y aplicación de los procedimientos y normas en uso, a manera de obtener de ellos mejores beneficios para los fines de la profesión, institución, grupo, equipo o individualidades.
  • Ejecutar rectamente las normas, planes, programas y acciones que deba aplicar o que se encomienden, lo que implica, no sólo el mero acatamiento formal de las mismas, sino también velar porque se cumpla de manera formal y ética, así como guardar reserva respecto de los hechos o informaciones de los que se tenga conocimiento con ocasión del ejercicio de las funciones profesionales, educativas y evaluativas.
  • Usar con integridad ética y profesional los medios que la profesión, Institución, grupo, equipo o individualidades han entregado para el cumplimiento de las funciones profesionales.
  • Ser eficiente en el cumplimiento de las funciones propias de la profesión, de manera que cada una de las acciones se encamine directa y efectivamente hacia el objetivo de la función encomendada, considerando también las circunstancias imperantes en relación con la oportunidad y efecto de las acciones o medidas que se adopten en el proceso educativo y evaluativo.
  • Realizar toda actividad particular a título estrictamente personal, evitando involucrar en ella el prestigio, nombre e imagen de la profesión, institución, grupo, equipo o individualidades dentro del proceso educativo y evaluativo.
  • Correlación de nuestra vida personal con la responsabilidad y exigencias de la función profesional, de tal modo que haya siempre una correspondencia entre lo personal y social con las funciones profesionales del proceso educativo y evaluativo.

Para la aplicación de las acciones

La lealtad, el respeto, la transparencia y la integridad son aplicables en cada punto propuesto, considerando que las acciones éticas no solo se deben de seguir también se deben transferir.

Los principios éticos parten de dos situaciones por un lado la parte de vida, lo que hemos aprendido de ser bueno o malo y a su vez acogido o rechazado, es decir aquellos actos que hemos venido desarrollando en función a nuestro comportamiento o moralidad. Y por otro parte a las disposiciones contenidas en diversos documentos (Contrato de trabajo, el reglamento escolar, acciones personales, señalamientos, reglamentos médicos, deportivos, educativos, etc.) Y de otras normas y procedimientos que nos encontramos a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto la integración al proceso de la evaluación educativa será una inserción que no solo busca resaltar el desarrollo de habilidades, competencias o conocimientos, también el reforzamiento y formación de valores íntegros en función a la formación profesional y personal con la visión clara del saber hacia dónde se dirigirán esos actos, la sociedad en su conjunto.

Recordemos que la finalidad de la evaluación desde una perspectiva ética ha de ser la función formativa como un proceso permanente de tal manera que tanto el educador como el educando dialoguen, en una forma sistemática y holística del progreso en la construcción de conocimientos, habilidades, destrezas y valores. Además, es importante tomar en cuenta que no se pueden separar los procesos de aprendizaje del estudiante, de la evaluación y de los valores, debido a que son sistemáticos e inherentes uno al otro.

Conclusión.

Finalmente el objeto de la ontología es lo realmente existente, y su tarea es examinar lo existente frente a su ser y encontrar las diversas fases y transiciones dentro de lo existente. La ontología tiene aparejada una ética que desarrolla sus implicaciones en el campo de la acción humana. Dice Ferrater Mora que la deontología ha de considerarse como una disciplina descriptiva y empírica cuyo fin sea la determinación de ciertos deberes. Y la ética, a su vez, puede aceptarse como una disciplina normativa.

La propuesta se enfoca a poner mayor atención en la manera en que los individuos cual sea su rol en el ámbito educativo o social aprendan lo que realmente influya en su vida. Aceptar un nuevo aprendizaje basado en una ética más práctica en todos los niveles jerárquicos de los procesos educativos y evaluativos, así como en todos los niveles y ámbitos sociales.

[1] Miguel Ángel Santos Guerra. Educación (1996)
[2] J. Benthan (1834)

domingo 7 de septiembre de 2008

Importancia de la planeación para la consecución de los objetivos en el proceso administrativo

Por Arturo Gómez Arellano


El concepto de planeación se define como un proceso anticipatorio de asignación de recursos (personas, bienes, dinero y tiempo) para el logro de fines determinados.[1]

Toda planeación es fundamentalmente una elección a futuro, permite generar o ampliar la capacidad de escoger entre varias alternativas que más convengan, la planificación se refiere a los planes y actividades futuras mismas que ya han sido definidas, planear significa llevar a cabo acciones que implican decidir en el presente las acciones que habrá que enfrentar en el futuro con el fin de arribar a los objetivos preestablecidos.

La planeación es un proceso que le permite a la organización establecer sus planes a futuro por medio de la misión y los objetivos organizacionales, definiendo resultados claves y las estrategias, políticas, programas y procedimientos para alcanzarlos.

Entre las características principales que destacan el proceso de planeación dentro del ámbito administrativo se encuentra la reducción del impacto en un proceso de cambio, minimiza el desperdicio y la redundancia, fija los estándares para facilitar el control, establece un esfuerzo coordinado, es un instrumento que da dirección a los procesos administrativos, reduce la incertidumbre, aclara la consecuencia de las acciones, reduce la superposición y desperdicios de actividades. En términos generales la planeación disminuye el riesgo al fracaso, evita errores y asegura en lo posible el éxito de la organización, así como considerar un éxito en el futuro.

La planeación se fundamenta en seis principios básicos, la precisión en busca de acciones concretas, la flexibilidad dejando un margen para los cambios que surjan; la unidad de dirección es decir los planes deben estar integrados y coordinados para establecerse como un plan general; la consistencia con la finalidad de la integración al resto de planes para que todos interactúen en conjunto; la rentabilidad que busca lograr resultados superiores a los insumos o gastos y finalmente la participación donde todo plan deberá conseguir la participación de las personas que lo conformarán pero también buscando la integración de todos y cada uno de los colaboradores de la organización, para asegurar el éxito planeado.

Para realizar una planeación exitosa los administradores consideran la detección de las oportunidades tanto del ambiente interno como externo por que prelimita las posibles oportunidades futuras y permite verlas con claridad, ayuda a conocer dónde se encuentran los puntos débiles y fuertes; el establecimiento de objetivos consistente en establecerlos para toda la organización, estos se deben especificar a corto, mediano y largo plazo. El desarrollo de premisas es para establecer, difundir, obtener consenso para utilizar las premisas críticas de la planeación como pronósticos, políticas básicas y planes ya existentes. Otro aspecto es la determinación del curso alterno de acción que consiste en buscar cursos alternativos de acción. La evaluación de los cursos alternativos de acción permite examinar los puntos fuertes y débiles para evaluarlos ponderando las premisas y metas fijadas. La selección de cursos de acción se establecen como el séptimo paso con la finalidad de respaldar el plan básico planeado. La expresión numérica de los planes a través del presupuesto permite convertirlos en un medio para sumar los diversos planes y fijar estándares importantes contra los que se pueda medir el avance de la planeación.

Es importante que la planeación contemple elementos como los propósitos, la investigación, los objetivos, las estrategias, las políticas, los programas, los presupuestos y los procedimientos que nos permitan las aspiraciones fundamentales, la determinación de todos los factores que influyen en el proceso, los fines a alcanzar, los cursos de acción generales o alternativas viables, las guías que orientes dicho proceso, lineamientos y criterios, así mismo considerar los esquemas que establezcan la secuencia de actividades a realizar, las fases de actividades del grupo social y el establecimiento de orden cronológico de las actividades que deben seguirse.

Bibliografía

Documento en línea (). Bibliografía de estudio Planeación, Consorcio Clavijero. Consultado en Enero 23, 2008 en http://cursos.clavijero.org.mx/mod/resource/view.php?inpopup=true&id=60819


Herrera, Miguel y Leandro, Gabriel (). Planeación y Administración Estratégica. Consultado en Enero 20, 2008 en http://www.auladeeconomia.com/AG03-PLANEACION%20Y%20ADMINISTRACION%20ESTRATEGICA.ppt.
[1] Tomás Milkos y María Elena Tello, Planeación interactiva, Editorial Limusa-Noriega México , 1993.